El conflicto laboral en la línea 148 continúa escalando. Mientras sigue el reclamo por la reincorporación de 49 trabajadores despedidos, empleados denunciaron presuntas presiones sobre inspectores y personal de control para confeccionar informes que podrían derivar en sanciones disciplinarias contra choferes, generando un clima de tensión dentro de la empresa Misión Buenos Aires.
Además, señalaron que quienes realizan tareas de inspección lo hacen en condiciones precarias, expuestos al frío y la lluvia, sin acceso a baños y con seguimiento permanente mediante GPS.
A este escenario se suma otra preocupación: según denuncian los trabajadores, la empresa analiza eliminar algunos ramales que considera poco rentables, principalmente en la zona de Solano, lo que podría afectar a miles de usuarios de Quilmes y Florencio Varela. También sostienen que nunca se pusieron en funcionamiento recorridos ya autorizados y que se redujeron significativamente los servicios nocturnos.
Desde el sector gremial advierten que, de no alcanzarse un acuerdo en las próximas horas, podrían profundizarse las medidas de fuerza, con impacto directo en el servicio. Hasta el momento, la empresa Misión Buenos Aires no emitió una respuesta pública sobre las acusaciones.
*Con información de Diario Vespertino

